miércoles, 21 de marzo de 2012

Un viaje, mil historias…

      En invierno o en verano, al sur o al norte, a la playa o al desierto. No importa el tiempo, ni el destino; viajar es una experiencia única.

     Un viaje es, sin duda, una oportunidad para aprender. Cada lugar que visitamos, aprendemos de su cultura, su lenguaje, su arquitectura, pero sobre todo, aprendemos  de las personas. En mi experiencia personal como viajera, en cada viaje he sumado nuevos aprendizajes, algo que con el tiempo me ha permitido disfrutar profundamente cada rincón de este mundo.

    Viajar es  una enriquecedora instancia para conocer de otros y, por qué no, de uno mismo. Recorrer ocultos destinos del mundo, solos o acompañados, nos puede llevar a observarnos en otras facetas, a mirarnos de una manera distinta, y a aceptarnos tal como somos. Viajando en pareja, con amigos, con la familia o en soledad, son, sin duda, experiencias muy distintas. He escuchado historias de amistades que se pierden luego de un viaje, parejas que se han disuelto y otras miles de miles de adversas experiencias. Es posible, ya que en situaciones complicadas nuestros ánimos no son los mismos que en la comodidad de nuestra casa. Sin embargo, en mi opinión, y basándome en mis experiencias, viajar es, con seguridad, la mejor forma de conocernos y aceptarnos con nuestras virtudes y defecto.

    Dentro de los objetivos que tenemos en este blog, es lograr que tengan la misma motivación que nosotros  para recorrer el mundo. Una muy linda y sabia persona, y con mucha más recorrido que yo en viajes, me enseñó la importancia de esto. Es por esto que trataremos de darles, en la mayor medida posible, nuestros conocimientos y experiencias, de modo de poder facilitarles la planificación en sus viajes.

   Espero que este pequeño relato sea sólo el comienzo de muchos más que vendrán.
   
  Un abrazo. Nati

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